Prácticas que asustan.

Los sistemas contra incendios han tomado protagonismo en Latinoamérica en los últimos años, lo que ha motivado que muchas empresas de ramos conexos o cercanos (hidrosanitarios, aire acondicionado, seguridad electrónica, entre otras), se involucren en el diseño e instalación de estos sistemas como diversificación de sus negocios, sin tener la preparación adecuada, ni tener la visión clara de que los sistemas de protección contra incendios tienen como fin primordial la protección de las vidas de los ocupantes de las edificaciones donde se instalan. 

Esta falta de conocimiento tanto para realizar el diseño como para ejecutar la instalación, genera a veces, que las instalaciones no sean las más apropiadas para la protección de las ocupaciones. La evidencia gráfica de estas malas instalaciones, que se encuentran en muchas redes sociales, se constituye en lo que hemos denominado El Museo del Terror,  Imágenes de instalaciones contra incendio que dan miedo (Disponible en https://tinyurl.com/sgoeryx) donde se recopilan muchas de éstas, con el afán de mostrar el cómo no se deben hacer las cosas. 

Ilustración 1 – Rociador mal instalado en sala de bombas

La fuente primaria de los especímenes de este Museo, es la mala instalación de los componentes de un sistema contra incendios, lo cual tiene varias causas, que de acuerdo a nuestra experiencia, son las siguientes:

• Ingenierías con ausencia de detalles constructivos suficientes,
claros y específicos.
• Contratación de diseñadores, empresas instaladoras y técnicos
no idóneos, sin el conocimiento suficiente para llevar a cabo el
trabajo, con el objetivo de para ahorrar dinero.
• Ausencia de una autoridad competente con conocimiento, que
valide la instalación, sea estatal o privada (interventoría técnica).
• Falta de coordinación entre el diseñador y el instalador (si son
entes distintos) 

Respecto al primer punto, muchos ingenieros nóveles cometen el error de transferirle al instalador, que teóricamente debe tener un cierto conocimiento, la responsabilidad de saber cómo hacer la instalación, y el instalador supone que todo lo contenido en los planos es lo que se debe instalar, y desafortunadamente, las omisiones las cubren con mal sentido común o consultándole a otra persona sin conocimiento. Dado que los técnicos, en su mayoría, aprendieron a instalar sistemas contra incendios empíricamente, y no tienen acceso a la información normativa requerida, el resultado a veces es similar al de la ilustración 1 de este artículo, donde un rociador montante, que no requiere un escudo, lo instalaron tal vez porque a lo mejor estaba sobrando en el material que mandaron a obra, y además, no le retiraron el protector de empaque con el cual vienen los rociadores en las cajas. Luego, este ingeniero quien confía en el instalador, obvia en la documentación, por desconocimiento, no sólo los detalles constructivos, sino incluir la información mínima para que la instalación se haga apropiadamente.   

Ilustración 2- Bomba contra incendio horizontal con succión negativa

Esto hace que en obra a veces, con suerte, lleguen los planos de instalación, mas no ningún otro documento de orientación. Tampoco se dispone en obra, ni por parte del ingeniero residente, o los técnicos, de las normas de instalación para consulta diaria, que evitarían en parte, las malas decisiones en sitio. De haberse tenido en obra la NFPA 20, Norma para la Instalación de Bombas Estacionarias para Protección contra Incendios (2019), por ejemplo, se hubiese evitado instalar la bomba horizontal de la ilustración 2 con la succión negativa, como también si el diseñador hubiese incluido una memoria donde se indicara que esto no era la praxis correcta de instalación. 

Ilustración 3- Bomba contra incendio no listada con succión negativa e instalación deficiente

El segundo punto es el complemento del problema, en una economía cada vez más agresiva, donde los sistemas contra incendios terminan siendo una mercancía más que se vende, y un servicio más que ofrecen algunas instaladoras genéricas, sin tomar en cuenta el fin primordial de éstos (protección de vidas), muchas empresas que venden e instalan sistemas hidrosanitarios, bombas de servicios generales, incluso aires acondicionados, o meras empresas dedicadas a remodelaciones de espacios interiores, le ofrecen a sus clientes “el paquete completo” que incluye los sistemas contra incendios. Peor aún, hacen contratos con ingenierías conceptuales, que no pueden ser modificadas, por cuanto es lo que cotizaron a sus clientes en un “número cerrado” (precio global). Derivado del tema económico al principio de este párrafo, estas empresas desconocedoras compiten con empresas contratistas idóneas en protección contra incendios, y suelen ganar por tener precios más atractivos por el suministro del sistema, por cuanto obvian muchas cosas producto del desconocimiento. Un ejemplo de esto es la ilustración 3, un caso común donde convencen a los clientes de que una bomba de servicios hace lo mismo que su par listada, y que es mucho más barata. Y si, por ende, la instalan desconociendo todas las recomendaciones de la NFPA 20, el precio final del paquete termina siendo mucho más atractivo para el propietario, quien termina siendo asaltado en su buena fe, creyendo que contrató a los mejores, por el mejor precio.

Ilustración 4 – Gabinete clase 3 con tubería inadecuada y mal instalada  

Adicionalmente, en muchos países latinoamericanos no existe la figura gubernamental de la Autoridad Competente (o AHJ de sus siglas en inglés), y muchos propietarios no contratan servicios de interventoría técnica, que sería la última línea de defensa para evitar las malas instalaciones. De existir alguna de éstas, y concurriendo los recursos coercitivos adecuados, la AHJ, o el interventor, podría ordenar las correcciones que apliquen en el momento de una inspección de comisionamiento o aprobación de una obra, y así evitar que el sistema quede inservible por una mala instalación.  Es seguro que la existencia de alguna de estas figuras, habría evitado una instalación como la de la ilustración 4, donde no solo se ve ausencia de un buen diseño sino de una buena ejecución del trabajo. 

Nota adicional:
Consultar Norma IRAM 3501 (ARGENTINA), Instalaciones fijas de incendio.

http://iram.com.ar/UserFiles/files/SO-18.html

Ilustración 5 – Instalación inadecuada de módulo de monitoreo de sistema de detección y alarma 

De igual forma, la ausencia de coordinación entre el diseñador y el instalador (cuando no son el mismo ente), permite al primero desembarazarse de una obligación ética que es garantizar que aquello que diseñó está siendo bien instalado. Un ejemplo recurrente de ausencia de coordinación son los sistemas de detección y alarma de incendios, donde por falta de soporte técnico del diseñador puede acarrear resultados como el de la ilustración 5

El resultado final de estas instalaciones va desde crear una falsa sensación de seguridad hasta exponer a los ocupantes de una edificación a la muerte en caso de un incendio. Junto a esto por ejemplo, de haber un incendio con víctimas mortales en una ocupación con un sistema contra incendios mal instalado, el propietario o constructor tiene una responsabilidad civil y penal por estas muertes, que le podría acarrear cárcel, como también a los contratistas y diseñadores que participaron en el proyecto. De igual forma, hacer contrataciones a empresas no idóneas expone al propietario, a que las aseguradoras desconozcan los pagos de siniestros en el supuesto que se demuestre que los sistemas contra incendios no fueron debidamente diseñados, instalados o que sus componentes no cumplen con los estándares de calidad establecidos en la normativa local o internacional. Es decir, más allá de un posible sentimiento de culpa, los propietarios o constructores arriesgan demasiado al no garantizar por los medios a su alcance que el sistema contra incendios sea lo que debe ser.  

¿Cómo evitar que su instalación forme parte de este Museo del Terror?
Primero, piense en los ocupantes de la edificación o el establecimiento. Mientras se vea el sistema de incendios como un gasto, y no como una inversión en la protección de las vidas de los ocupantes, seguirán apareciendo oportunidades de hacer ahorros clásicos que degeneran en instalaciones mal hechas. Segundo, invierta en diseños e instalaciones idóneas, contrate empresas idóneas. El no contratar empresas con experiencia, con ingenieros capacitados y formados en protección contra incendios, da como resultado diseños e instalaciones deficientes, con falencias que empiezan a pasar factura desde el mismo comienzo de la obra. Mientras pueda, no se quede con una sola opinión. Pida asesoría a terceros para que revisen el diseño y la instalación que está siendo ejecutada, como también, averigüe en su localidad quién es la Autoridad Competente que está en la obligación de orientarlo en caso de que lo necesite.

La recomendación para los profesionales y contratistas es que sean éticos, y se formen adecuadamente antes de ofrecer un servicio de diseño o instalación de sistemas contra incendios, ya que es la vida de las personas lo que está en juego. Si no, seguirá habiendo especímenes que formarán parte de este tristemente célebre Museo del Terror

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Gerente general técnico en ILFIS Latam (Colombia)
info@joseprada.com
http://www.joseprada.com/

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